La familia de Guaidó en Venezuela: ‘Juan nos llevará a la libertad’

#Provizion_Internacional

Cuando era pequeño, Juan Guaidó odiaba lo que venía después de bañarse, cuando su abuela le ponía una crema para aliviarse la picazón.

“Cuando seas presidente, no me vas a dejar hacerlo”, le decía su abuela. “Pero ahora no te queda más remedio”.

hum07739_1
Norka Márquez junto a su hijo, Juan Guaidó, el presidente interino de Venezuela, en un acto en Caracas.

Desde el 23 de enero, Guaidó se ha convertido en una figura casi mítica en su familia. Ese día, Guaidó, de 35 años, se declaró presidente legítimo de Venezuela, en un reto directo al gobierno de Nicolás Maduro.

La audaz decisión de Guaidó ha llenado de orgullo a su familia, pero también ha provocado preocupaciones y ansiedad.

“El 23 yo tenía mucha ansiedad, estaba nerviosa, pero ahora estoy tranquila porque lo veo relajado, relativamente relajado, porque está liderando el país”, dice Norka Márquez, de 54 años y madre de Guaidó.

Guaidó carga ahora con el peso de enormes expectativas que le han proyectado sus partidarios y su familia.

Sus dos hermanos menores, Jesús y Simón, creen que puede ser el que lleve las cosas a la normalidad en el país. Y no salen de su asombro ante el meteórico ascenso político de su hermano.

Los dos dicen que aspiran a ser como él. Sin embargo, ninguno de los dos tiene reparos en enumerar sus errores. “Es una persona desordenada, no es puntual, y protesta mucho cuando no cumplimos lo que debemos hacer”, dice Jesús, de 21 años.

Márquez y sus hijos muestran un retrato íntimo del presidente interino de Venezuela, quien no solamente llegó aparentemente de la nada al estrellato político, sino que comenzó en política a lo grande hace ocho años, cuenta la mujer.

Algunos de sus familiares dicen que Guaidó es un hombre analítico y la intensión seria de solucionar problemas, algo que lo caracteriza desde sus primeros años, dice su mamá.

“El primer libro que quiso leer fue un diccionario”, dice la mujer, recordando que a los 9 años quería conocer el significado exacto de cada palabra, creyendo que le serviría en conversaciones a futuro para evitar mal entendidos.

Ese sentido de disciplina pudiera explicar su aplomo, casi indiferencia. “Es muy serio, seco, nada afectuoso, pero cada vez que me ve se inclina par besarme en la mejilla”, dijo Márquez.

Esos rasgos de personalidad alimentan las comparaciones frecuentes con Barack Obama. Guaidó, como Obama al principio de su presidencia, disfruta ahora de una popularidad abrumadora.

Para muchos venezolanos, Guaidó es ahora la única esperanza que tienen de quitarse de encima al gobierno de Maduro —considerado por muchos una dictadura— que ha llevado a un dramático colapso económico y pérdidas de vida debido al hambre y la falta de medicinas.

“La popularidad de Guaidó muestra el profundo nivel de desesperación que sienten los partidarios de la oposición”, dijo Alonso Moleiro, un respetado analista político y columnista de Caracas.

Moleiro cree que los opositores de Maduro necesitaban una personalidad donde anclar sus esperanzas después del fracaso de las revueltas del 2014 y el 2017.

“En diciembre, una transición al poschavismo era solamente una hipótesis. Ahora tiene un nombre: Juan Guaidó”, dijo el columnista

Luis Vicente León, director de la organización de encuestas Datanalisis, también de Caracas, atribuye el fenómeno Guaidó al “efecto outsider”.

Según León, los líderes de la oposición antes de Guaidó tenían un apoyo nacional de alrededor de 25 por ciento, ligeramente por encima del nivel de aprobación de Maduro.

“El liderazgo de la oposición no cumplió sus objetivos. Muchos trabajaron duro, se sacrificaron, para nada. Maduro seguía en el poder”, afirmó León.

Guaidó, sigue explicando, apreció en el escenario político con ideas frescas, con energía juvenil, y no tenía equipaje político. Todo esto resonó entre los partidarios de la oposición, dijo León.

Estos días, a Guaidó lo reciben multitudes a cualquier parte que vaya. La gente trata por todos los medios de verlo de cerca, muchos tratan de tocarlo.

La “Guaidomanía” está en su apogeo. En las calles de Caracas circula una anécdota sobre una píldora virtual que cura los síntomas de la depresión y el dolor de cabeza. La píldora contiene tres vitaminas: el fin de la presidencia de Maduro, un gobierno de transición y elecciones libres. Estas son precisamente las tres metas que Guaidó ha prometido cumplir.

Sin embargo, a los seres queridos de Guaidó les preocupa que con el tiempo esa buena voluntad entre millones de venezolanos pueda comenzar a ceder.

Simón, de 19 años y el hijo menor de los cuatro varones de Márquez, está preocupado.

“Tengo miedo de que cuando Juan tropiece, algunos puedan criticarlo y darle la espalda. Este régimen no se irá así de fácil”, dijo, chasqueando los dedos.

“Tenemos que aguantarnos un tiempo”, agregó. “Yo sé quién es mi hermano. Confío plenamente en él”.

Hace poco, Simón quería irse del país y seguir los pasos de más de tres millones de venezolanos que han hecho lo mismo desde el 2015, cuando la crisis económica comenzó a golpear en serio. Fue su hermano mayor quien lo convenció de que se quedara, pidiéndole a Simón “darle una oportunidad a Venezuela”, y el joven aceptó el consejo.

La familia de Guaidó cree que el país ha llegado a un punto de inflexión, el momento que probablemente sea la última oportunidad para salvar al país de una dictadura a largo plazo.

“Si esta revuelta de Guaidó fracasa, Venezuela pudiera caer en un caos total. El gobierno probablemente reprimiría la disensión e impondría más restricciones a la sociedad”, dijo Moleiro, el analista, quien dice que Guaidó es un político honesto y que toma decisiones precisas.

Por otra parte, el peligro de que Guaidó termine preso, o que incluso lo maten, nunca está lejos de la mente de sus partidarios.

Durante la revuelta callejera del verano del 2017, cuando Guaidó era sólo un legislador casi desconocido, las fuerzas de seguridad de Maduro le fracturaron un brazo y lo hirieron con perdigones.

“Yo pensé que iba a morir ese día. Sentí tanto miedo que esa noche lloré”, dijo Márquez, quien entonces recordó a todas las madres que perdieron hijos en los enfrentamientos con la Guardia Nacional Bolivariana ese verano, “y pensé que si ellas podían seguir adelante, yo también puedo”.

La madre de Guaidó sabe que su hijo corre gran peligro, especialmente ahora que se ha convertido en el rostro de la revuelta más reciente contra Maduro.

“Lo pueden matar, o arrestarlo, pero nunca me pasa por la cabeza que eso pueda suceder. Yo siempre me mantengo positiva”, dijo.

En este momento, es obvio que la euforia que toda la familia siente sobre al ascenso de Guaidó supera cualquier preocupación.

“Juan es el líder apropiado con un buen punto de vista”, dijo Jesús.

Pero algunos de los colegas políticos de Guaidó se muestran cautelosos.

“Los venezolanos están acostumbrados a venerar a ciertos líderes en tiempos de crisis como éste. Yo sé que es parte de nuestra cultura, pero pienso que es un juego peligroso”, advirtió el legislador opositor Juan Andrés Mejía, quien representa al partido Voluntad Popular, al que pertenece Guaidó.

Mejía opina que para lograr la libertad, los venezolanos tienen que unirse en grandes números para conseguir un cambio. “Juan no es un mesías. Todos los venezolanos tienen que hacer su parte en esta historia”, agregó.

La historia no ha terminado y Márquez obviamente disfruta de estos días, diciendo que Dios le ha dado una segunda oportunidad después de tantos contratiempos.

Ella y su familia sobrevivieron la llamada tragedia de Vargas en diciembre de 1999, cuando lluvias torrenciales provocaron un deslave que mató a unas 30,000 personas en su estado natal de Vargas. Entre las víctimas hubo docenas de personas que Márquez conocía, amigos y vecinos.

Entonces se divorció del padre de sus hijos, quien ahora vive en España. Y años después le diagnosticaron cáncer de colon y tuvo que someterse a siete operaciones difíciles, la última hace cuatro meses. Tuvo que luchar por la vida en un país con un sistema médico abrumado, pero de alguna manera logró salvarse.

Y ahora su hijo mayor se ha convertido en un nombre familiar, logrando fama mundial en su intento por regresar el país a la libertad y la democracia, dijo. “Estamos bien”, sentenció.

venezuelacrisis
El presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Juan Guaidó, recibe un beso de su madre, Norka Márquez, antes de hablar ante los asistentes a una manifestación en su apoyo y en contra del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, el 2 de febrero del 2019 en Caracas, Venezuela.

MIGUEL GUTIÉRREZ EFE

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s